No sé cómo llegaste
a mi mundo
de penas y alegrías.
Seguro tu corazón
vacío de sol
buscó el calor
de mi humilde poesía.
Tal vez no sabías
que detrás del dolor
hay un cielo mejor
y se alivia la vida
Por eso: ven a volar
y conmigo soñar
con un nuevo día.
La primavera
será eterna
y las flores dormidas
despertarán en tu cabello
con el aroma
más bello
y su piel colorida.
Te pido, entonces
mi triste amiga,
que ya no temas,
porque en mis versos
no habrá despedidas;
no pienses en nada;
que tu alma sonría...