La mestiza morena reina del credo
De mi pueblo ciervo y magnánimo
Que suspira y agita su denuedo
Con el manjar del trabajo y el ánimo.
Mi mestiza ríe al sentir el cariño
Entregado a ella con prueba fehaciente,
Es fácil mi niña vestirla de armiño
Y aún más contemplarla vehemente.
En tu pórtico recostada en la hamaca
Solicitando el don de tu hermosa voz,
Tu morena piel que mi corazón ataca
Dejándome desnudo, volando hacia vos.
En tu tiempo libre vas a la capilla,
Le llevas al santo tus bellas flores
Coloreadas de un matiz que amarilla
Mi pensamiento bañado en extraños fulgores.
Ser usted la bienhechora bendita
Que porta el hálito de mi latido,
Ser igual dueña de mi corazón que no quita
El ahínco de mi verso alarido.
Cuidado mi mestiza que amor despliego
No temáis a salvo está su corazón,
Purificándonos existirá la llama del fuego,
Y reinará por siempre tu cariño en unción.
Mis aplausos a su pluma