Son esos rubores
que invaden tu rostro,
los sueños mejores
de mi alba vigilia,
son como poemas
prendidos de soles
y como los lienzos
de grandes pintores,
los hondos rubores
que hoy te iluminan
son llantos de flores,
del cielo son risas;
aromas de humores
traídos por brisas
cual trinos cantores.
Amaneceres y ocasos
se mezclan en tus mejillas,
hay un incendio apasionado
alrededor de tus labios,
es el rubor de un alma
que se emociona
en la entrega incondicional;
el mismo sol palidece
ante el fulgor de tu rostro
carmesí.