Te fuiste sin avisarnos,
sembrador de sueños.
Tal vez, ni tú mismo sabias
que te estabas yendo.
Quizás, un horizonte púrpura
conquistó tu pecho
de alegre golondrina;
y no te diste cuenta,
que nos estabas dejando
muy solos, con tu recuerdo.
Y triste quedó
la escuelita del pueblo
reteniendo tu ausencia.
Tu adiós, sin vuelta. Tu Silencio
El árbol añejo del viejo patio,
llora nostalgias
mirando al cielo.
Te fuiste sin avisarnos.
¡sembrador de sueños!
Andarás atrapando estrellas,
mariposas celestiales del universo;
regalame una, ¡tan solo una!
para alumbrar mis versos.
(A Guillermo “Monito” Ricci)
Mis aplausos poeta, el mundo necesita urgentemente más plumas como la tuya.