Yo soy dueño de mis labios
Mas no de tus besos
Yo soy dueño de mi cuerpo
Mas no de mis manos.
Y vivo atado, preso
Custodiado por las manecillas
Que maniatan mi espera
Vaciando la tetera
Llenando mi vida de cellisca
Llevándola al abismo.
Eres el amor de mar
Aquel que toca arena y regresa
Para volver a tenerte …
Eres la ardorada que refulge
La ola que empuja a la siguiente,
Eres la sirena varada
En el pórtico de mi almohada.