Mujer, mujer, mujer que vienes
buscando un cielo en un edén perdido:
¿de veras crees que es bueno lo vivido?
Te doy mi vida y tú dirás: ¿qué tienes?
Atado a ti con flores de alameda
me siento grande, inmenso, montaraz;
solo en tu seno es que hallo mi solaz,
solo en tu piel de linos y de seda:
-Atado a mí con cintas de gardenias
encontrarás mis hondonadas manifiestas
en círculos concéntricos y en esferas
de extrema convexidad más que frenética.
Serpentearé a tu alrededor eternamente
cual una tropical enredadera
y orquidearé con mis aromas de esencias
tu tronco que fustiga mi existencia,
seré la brasa que condona y que apacigua
el salvaje bramar de tu silueta
y tú serás caballo de amazona
y yo seré amazona de tu tierra...
Tendrás que respirarme totalmente
y yo me beberé de tu alba fuente
toda la gracia que brota de tu mente
todo el sabor que ruges tiernamente.