Gran fortaleza le diste
a mi corazón alegre,
yo quiero recompensarte
amándote para siempre...
Te escribo para que sepas
que desde aquí yo te envío
mi alma y mi persona,
que siempre estarán contigo.
Sé que ahora son muchas
las cosas que hay para hacer.
Fuerzas para enfrentarlas...
como volver a nacer.
Tu dulzura ha poblado
de felicidad mis sueños,
ha logrado el destino...
y tu vida es su dueño.
De tanto pensarte estoy
ausente en la realidad,
porque mi alma contigo
quedó en la eternidad...
Quiero decirte mi niña,
que te amo con locura...
sólo tengamos paciencia,
mientras la vida perdura.
Y así esperar el momento,
de volvernos a encontrar,
cada vez con más frecuencia,
y por siempre, siempre amar...