Me pides atención, te prometo perdón
Esquivas mis palabras y mi lírica poeta,
Te das la media vuelta y me juras aversión
Quebrantas mi cuerpo y con él sus metas.
La unción que despide tu aroma es divina
Endulzas mis ocho horas de sueño ininterrumpido
Dulcificas la unión de los dos en aquella tina
Edulcoras lo que escribo, lo que pido.
Te entrego una rosa y se ve en ti la rojez de tu piel
Admiras aquella belleza ojos de amatista
Tus deseos se vuelven ámbar tu sabor miel
Y mis ojos azulados mientras tu alma se desvista.
Tus besos tienen un sazón único inexplicable
Quedo a merced de tus líneas horizontales,
Mi cuerpo en ti es muy pero muy entregable
Fuguémonos al fin de existencia, a los albañales.
Remides mis pecados y regreso al original
Nací pecador y moriré pecando por ti
Ahí seguiremos nube bonita en el albañal
Ocultando nuestro amor, entrega y frenesí.