Ausencias, un adiós que duele en el alma. ¿Nunca sufriste por un amor que ya no está? ¿Qué hacer cuando un adiós significa soledad?
Es que como de costumbre me resigné a no verte; Una vez más me perdí entre las mismas decepciones. El camino pareció fundirse entre algún amor, Pero una vez más el destino decidió crear ausencias. Una vez más las mismas y tristes ausencias. Cada noche desprende las mismas lágrimas Y con cada una de ellas se apaga un deseo. En el fondo de algún alma penumbrosa siempre se esconde algún que otro sueño despierto. En la mía está tu amor enterrado que despierta, de vez en cuando, a encender algún recuerdo olvidado. Malditas nostalgias. Maldita melancolía de mañana. Cada tanto, entre las nubes y entre los instantes, se encierran algunos temores. En mi propio cielo aún se siente el miedo a continuar el camino de este mismo amor. El tiempo, de vez en cuando, no se olvida del presente; En algunos de nosotros también deja huellas que arrastra del pasado. Se piensa dormido y se sueña despierto en este vacío Que poco a poco se transforma en costumbre. Los subsuelos de este mundo interno que me llena no abandonan el antaño. Cada uno de tus detalles decoran sus paredes. En cada uno de mis respiros se infiltra tu aire. Ya no estás... Pero duele tanto que estés tan presente en cada segundo que existo. Lo quiera o no, cada tanto y como de costumbre, vives en cada uno de los rincones de mí misma. Juu...