¿Un día por fortuna o desgracia La vida nos junto en un mismo camino, El destino confabulado hizo una de sus jugarretas Causalidad, casualidad o cosa de Dios Solo estabas allí consolando corazones heridos. Hoy intuyo que no estás bien del corazón Algo me lo está avisando Es una sensación honda que invade el alma, Pido a Dios que me permitas acercarme sin barreras, Para consolarte y sanar tus heridas con sincero afecto Para luego desaparecer cual velero en alta mar. Ven conmigo, Tú me consolasteis, hoy sanare tu corazón Convertiré tu tormenta en suave brisa Borrando una mueca invernal y colocando en su lugar Una sonrisa primaveral con aroma a jazmín, Ahogare tu tormenta en pozo de rosas y miel Hasta convertirlo en un sereno lago de quietas aguas Permíteme ayudarte como tú lo hiciste conmigo Tú levantasteis esta águila blanca Que ya no desplegaba sus alas para volar Sólo esperaba resignadamente morir Estaba herida de gravedad, le habían destrozado sus esperanzas Y su corazón estaba hecho pedazos. Déjame devolverte algo de lo que hicisteis por mí Te prometo desaparecer luego Te olvidare y quedarás en paz Águila blanca alzara vuelo perdiéndose en lo alto Llevándose consigo el afecto que sintió por aquél Que un día le consoló el corazón.