Voy a infiltrarme en ti,
como fugitivo en tu cuerpo,
y me perseguirá esa sonrisa,
esa boca, esos besos; tú
Venceré la gravedad,
y subiré hasta tu cabeza,
bajaré hasta tus pies,
todo con una sola táctica.
Trazaré una ruta hacia ese corazón,
un puente entre tu boca y la mía.
Un océano de incertidumbre,
un desierto en plena nevada.
Un arsenal de caricias,
un par de miradas moribundas,
un pedestal para nuestros pecados.
Y un pecado diferente cada segundo.
Y para no desbordar al pobre reloj,
todo estará fríamente calculado.