
Un rey que no tenía corazón vio un día
que en su jardín una rosa nació,
una rosa tan blanca y tan hermosa
como en el mundo no hay dos.
El rey quiso arrancarla,
pero no pudo pues las espinas
de la rosa lo hirieron y al acercársele
de sus ojos brotaban lágrimas de amor.
El rey enojado le dijo a la rosa:
Yo no sé amar pues no tengo corazón,
Veré cómo mueres pues no te regaré.
Pasó el tiempo y bajó del cielo
el jardinero de Dios y al paraíso a la rosa
se la llevó.
El rey cuando no vio a la rosa
Sintió un dolor en el pecho tan fuerte que cayó
Y de sus ojos brotaban lágrimas de amor.
El rey sintió que de amor moría, pues la rosa
le había dado un corazón.
El rey murió de amor y en ese mismo lugar
Nació una rosa roja tan hermosa como el amor
y tan roja como el corazón.
Mis aplausos a tu pluma.