Cada vez que veo sus dulces ojos quedo hipnotizado
por su belleza interior e exterior.
Esa mirada tierna, temerosa, fantástica
me deja frío y me envía a otro mundo.
Su cabello rizado, negro brillante que le cae hasta los hombros
me enreda por el esplendor de su belleza
y además me recuerda a mi madre.
Su risa tan original y su rostro de alegría
que muestra cuando ríe están grabados en mi mente,
como la mejor película ganadora de un del mejor premio.