Por más malo que esté el clima siempre hay una esperanza para el amor.
En tiempos de cellisca es frágil el corazón, Los dejos son cañones mortales en un alma Los árboles dejan su follaje al estallido del fogón Y la mar regresa a su paz conviviendo con el alba, El libar de la vida se hace cruel y despiadado Las olas se mofan de todo incluyendo tu soledad, La mujer que abandona así un corazón enamorado Merece vivir abajo una lóbrega tempestad. El amor nos hace muleques a todos … sí, a todos Nos hace catar el cruel lado de la vida, Los hombres valientes se vuelven unos beodos Y las mujeres se hacen a las fingidas. En tiempos de cellisca miro yo en lontananza El estío escurridizo que va dejando amores Mas no sabrá el invierno que aún así la esperanza Resucita y llena algunos recordados dolores, La soledad no sabe que no la veo con curioso resquemor Mi natura me dice al oído que yo condonaré Esta desventura, que yo me vuelva un hilvanador Juntando mi alma con otra y así llevaré El sentimiento arraigado en el llanto total de mi corazón. Un lucero vespertino navega en mi lento caminar … Por estos rumbos circunda mi alegría, mi blasón. En tiempos de cellisca también se puede amar.
pero sigue asi besos se te kiere bye.