Eres una fuerza que emana poderosa
y se eleva como torbellino inesperado,
eres lluvia copiosa que disfraza
ese otoño de tus ojos iluminados.
Eres como un duende adormecido
que se torna vivaz y desenfrenado
atravezando caminos infinitos,
algunos sinuosos, conocidos y andados...
Difusas luces encandilan mi alma
liberando sensaciones que reposan
en mi sueño recurrente y milenario
y de pronto aparecen otros rostros...
Eres llave que intenta abrir
las puertas de lo sublimado
para descifrar en la vigilia
ese mensaje eternizado.
Y mi corazón sigue buscando
ese misterio apesumbrado,
cuando despierto y descubro
que ya no estás a mi lado.