Tú dices que me esperas en la orilla
de los versos que se vierten al ocaso,
allí donde se regala cada abrazo
con tomillo, canela y manzanilla.
Y yo espero el oleaje de tu verso
arrastrando mis barquitos de papel.
Espero las hojas de laurel
atadas a la magia de tu pelo.
Espero sinfonías celestiales
saliendo de tus labios auroreños
y un trinar de pajarillos boreales
anidando entre tus ojos sureños.
Y presento en el campo de batalla
los jazmines de nébulas distantes
las gardenias y nenúfares de playa
y esos lirios, violinistas comediantes.
Embriagado estoy yo con tu sonrisa
tu silencio me llena de endorfinas,
eres canto, eres brillo, eres brisa,
y bandada de aves cantarinas.
Cincelado estoy ya a tus deseos
hazme hombre de gitanas consecuencias
pues vagando entre sueños y mareos
me descubro espejado en tu alba esencia.