Yo no sé cómo llegaste a mi vida
en aquellos días de junio tan fríos
y mi corazón buscó calor
en el rescoldo de tus ojos tibios.
Ese cariño que vos me diste
en mi pecho triste floreció
pero al llegar el sol del verano aquel
tu adiós tan cruel marchitó la flor.
Te fuiste volando como golondrina
buscando otro cielo, en pos de otro sol;
y yo quedé triste mirando tu vuelo
un blanco pañuelo fue mi corazón.
Hoy todo se ha muerto, no quedan ni rastros
de aquellas miradas de dulce pasión
pero te juro que llega el invierno
y el silbo del viento me trae tu voz.
¡Ay! Muchachita serrana
de mirada dulce y ternura en las manos
qué ironía tu amor, quemarse en el sol
nacer en invierno… ¡morir en verano!