¿Y qué más yo te puedo decir?
Que no debió pasar y que
Por algo pasan las cosas
O porque Dios así lo quiso.
Y es que amor tu luto es el mío
Tu dolor es incomparable y pesado
La zozobra ahora en tu ser es agobiante
El duelo por su partida no se extingue.
Aunque no fue mi culpa y en mis manos
No estuvo, lo siento mucho,
Y comienza la cellisca en tus mejillas
Un diluvio con acento en lágrima,
Hilvano palabras que a lo mejor
Te podrán servir de consuelo,
Te ofrezco mi hombro de pañuelo
Y mi regazo a tu dolor,
Elévale a tu ser amado
Un pendón de mil colores
Una guirnalda a su recuerdo
Una vela encendida.
Ya en esto es derrota,
Contra la muerte no hay vencedor,
Este episodio aciago
Ya es juego perdido.