Mentira que penetra mis oídos,
Entregándome un segundo de alegría,
Mentira que aunque trate de creerla,
Sé muy bien, será siempre una mentira.
Que me amas…
Que no existe su presencia,
Que me extrañas…
Que yo invento su existencia.
Deambulo entre el delirio y la cordura,
Entre los sueños y la realidad,
Tengo miedo a la invasión de la locura,
Y me angustia que tu engaño sea verdad.
La negra noche me inclina a abandonarte,
A cabalgar por los caminos del olvido,
La madrugada me empuja a abrazarte,
Y me prometo, que no todo está perdido.
Mentira que revuelve mi existencia,
Locura que destroza mis sentidos,
Por favor ten un poco de clemencia,
Porque tengo mis anhelos destruidos.
Una pizca de verdad en todo esto,
Una gota de razón a mi conciencia,
O se acaba la tortura del silencio,
O me hundo sin remedio en la demencia.