Mis días son invierno en primavera. Mis noches, tediosas y febril, Si estoy despierto te miro, Si estoy dormido te sueño. Acudo al rio a escuchar tu voz, entre el arrullo de las aguas, que corren musitando tu nombre con plácido rumor. Que te hice amor, que hice para merecer ese castigo. Será que no eres real? O fue mi Imaginación que te creó. Angel de mis sueños, sufro al saber que solo en mi alma hubo amor. No se si existe otra razón para poder vivir. Yo olvido una mujer que No me quiere, tu pierdes un amor que te quiere con pasión. Llevaré mis sentimientos a parajes de infinitos glaciales, porque aún allí hay calor de la hoguera de la resignación, donde las estrellas se puedan acariciar con los suspiros de un enemorado, y sentir que la mano de Dios te brinda la fe de seguir viviendo para amar, con la cristalina luz de los seres de noble corazón. En cambio tu, ¿qué tienes en tu alma? Acaso un corazón de marfil, Brillante, pero insensible, que no siente ni padece. El Mar y El Cielo, se ven igual de azules y en la distancia parece qure se unen, pero no olvides que el cielo es siempre cielo y nunca, nunca el mar lo a de alcanzar, permíteme igualarme con el cielo y a ti te corresponde ser el mar. No siempre las olas regresan a la misma playa, y el marino surca sin destino, no partas en la barca equivocada que los mares de la vida te pueden castigar el daño que le has hecho a este noble corazón, te quitaran el sueño, será tu destrucción.