La brisa acaricia tus labios de seda,
con temblores desiertos amarrados a mis latidos,
a mis suspiros convertidos en llanto,
por no tenerte, por querer ser fuerte...
Anidandome en pasiones ocultas,
en amaneceres vacios de ti.
vuelo entre vientos, equilibrio de cielos,
fingiendo tempestades,
naufragando en crepúsculos inciertos.
No respires, no, sin antes respirarme,
quiero sentir tu tibio aliento y sumergirme;
quiero estremecerme entre tus brazos,
olvidandome de mis abismos,
de mis temores, de mis penas...
No dudes, no.
Ese cristal de niebla que llega hasta ti,
es mi señal,
es mi ilusión convertida en pequeños
pétalos de rosas blancas
sólo para ti