Para cuando mis plantas despeguen,
llorarás cristales.
Para cuando eleven vuelo las miradas,
iniciarás la premura de mí.
Envuelto en papeles blancos otra vez,
volcado en cafeína delirante,
transferido a tantos juegos
que ya no podrás tocar.
La misma ansiedad mía de ayer
te quebrará hoy por dentro,
Ya no colisionarás conmigo al voltear;
Pese a tu afán de esperas,
no te aliviarás de mí.