Ahora comprendo a los empecinados en forzar el amor...
Si tu no sabes mis buenos deseos, Dios los conoce de sobra, Deseo que seas feliz, Aunque se con ella. Aunque tu no lo aceptes, Creo que te amo, A pesar de tanta confusión, Rencor, desesperación… Indecisión. Ahora comprendo a los empecinados en forzar el amor, Hasta a los encaprichados en una ilusión, A los egoístas de la soledad, Que por no soportar estar solos, Se aferran a quien no los ama. Comprendo y amo a los cobardes, Que no se atrevieron a decir te amo, A los que no se marcharon a tiempo Y cayeron enamorados. También adoro a los que permanecen ahí, A pesar de saber que en el que creían su complemento, No hay amor. Admiro tanto a los que aman, Sobretodo a los no correspondidos, Porque se atrevieron a amar, Aunque a veces padecen tanto el amor, Que los asesina de un solo golpe. No he sabido como irme, Sigo aquí para ti, Para bien O para mi mal, Pero tampoco, me atrevo a decir te amo. Algún día me iré, Lo sé, Sueño con ese momento; entonces recibirás de mi mano, dos cosas: el amor que guardo en mi alma en un saludo y aquel tu primer y último recuerdo.