Te regalo la luna
la vereda completa
de esmeraldas de esperas.
Te regalo mi abrigo
terciopelo de besos
consagrado a tu vida
te reparo tu miedo.
Y te doy la medida
de mi amor asustado
con mis dedos despiertos
te descorro los velos
de tu pecho florido.
Y te busco en los cuencos
de los patrios umbríos
porque tengo mi espera
renovado de brío.
Cuando entro en tu hueco
de salvaje inocencia
se despierta mi fuego
de tu piel Afrodita.