En un segundo a mi ser arribaste
sentí que eras la pasión del sol,
más eras como el piélago, el tierno, el cruel,
el plácido, impetuoso y arrasante piélago que
busca límites.
Que lanza fuego dejando sus barcos en alta mar
y entra en el alma de los niños
con gigantes alas y vientos impetuosos.
Con aires de pasión y alas de temor arribaste,
apasionado, arrebatador e indiferente,
congelando e inflamando la piel de la inocencia.
La arena voló, los caracoles huyeron,
y un mágico manto de estrellas invadió un cielo desconocido.
El murallón se tornó invisible
y a lo lejos una rebelión de peces avanzó sobre mí.
Muchos sabían de ti
Oh Adolescencia! que silenciosa y agresiva llegaste…
… desgarrando inocencia como las hojas en otoño
alterando emociones como se altera el firmamento.
Ya te fuiste a otra tierra serena
para lanzar tus besos en otro dueño donando alas y
abriendo murallas.