Creencias virulentas
generadoras de autosabotajes;
que rigen motivaciones
que llevan el timón de la vida,
que nos conducen a hacer
sin entender por qué hacemos,
que nos esclavizan,
que nos someten,
que nos condenan
a la repetición redundante
de los mismos errores
por eterno…
Creencias sanas
forjadoras de autoestima,
que nos liberan,
que nos ayudan a crecer,
que nos hacen mejores personas,
más solidarias,
más altruistas,
más serenas,
más sabias.
Las creencias
tienen su propia química;
y son los motores
de nuestras conductas.
Dime en qué crees
y te diré con quién andas
y qué es lo que haces…