La noche me ilumina,
La sombra me calma,
La oscuridad me apacigua,
El laberinto de mi alma.
Solo estoy
En estos momentos,
Me enfrento a mí mismo,
Hay sólo lamentos
La penumbra ronda
Alrededor vigilante,
Alerta siempre,
A cada instante.
Ni deseos quedan,
En silencio percibo,
Los seres valientes
Que en tinieblas miro.
El amor desconozco.
el odio se esfumó.
Sólo queda uno
Ese vil temor...
Soledad de vida,
dulce condenación;
trastabilla mi existencia
y decido el perdón
Así agoniza
la tristeza vivida,
linda emoción
que incontrolada liquida.
El miedo se esfuma,
la libertad al acecho,
el amor se vislumbra
al descanso en mi lecho…