Hundido en las miserias del destino,
domado por los dogmas de la historia,
me entrego; siempre fiel, al consumismo
y beso los destellos de su gloria
haciendo de cordero al dios Mercado
en basto sacrificio sin memoria.
Es una danza vil y giratoria:
esclavo soy, silente y cabizbajo;
ahogado por la furia del trabajo,
vencido por estreses y apatías,
me vuelco nuevamente hacia las tiendas
y adicto, yo avasallo mis bolsillos,
dejando mis monedas cual ofrendas,
dejando a mis pequeños sin sus viandas
a causa de mortales propagandas.
UNA BUENA CRÍTICA EN VERSO!
Mil besos
beatriz