Y vivo celoso de aquel hombre que te quiere
Aquel dichoso que todo lo hace por ti
El que mendiga, solloza y nunca muere
Como si en su alma tú fueses el frenesí.
Mira mis manos tiernas y puras
Límpidas de mal y oscuridad
Me embeleso contigo y figuras,
Figuras albedrío y divinidad.
Lo ves a él como si fuese tu salvación
Corrompes mi juicio, no sana mi dolor
Vivo en el mundo real, no el de la iluminación
Saqueos, blasfemos… de horror.
Crees que tres pedazos de madera…
Tres pedacitos te elevarán
Sigues en tu mundito de cristal esfera
Cristal esfera que nunca hablarán.
(Ya en el día del Juicio Final)
Viendo cómo su esposa se elevaba por los cielos
Agachó la mirada y puso fija la sien,
Se encogió de hombros
Y dejó su espíritu vencer.