Tu mirada
limpia todavía
cándida y severa
de juventud repleta.
Hace desbordar mi corazón
de orgullosa alegría.
Al haber sido la guía
de tus menudos pasos
hasta tu actual hombría.
Inexpresable es
lo que yo siento
cuando se cruzan tus ojos
y los míos,
y en una cómplice sonrisa
comprendemos
que son innecesarias las palabras.
Pleno de amor mi corazón
repica en el pecho.
Y en su latido acelerado dice
es eterno, es eterno.
Muy sentidos versos, me calaron en el alma.